martes, 10 de noviembre de 2009

Refugios

Convertirme en refugio
para ser sólo herida, llaga en mitad del tallo,

grieta que absorbe el cauce del sudor.

Para beber la infancia que te nace en el vientre
como una lágrima en el cieno,
como un temblor de cueva.

Y secarte la piel con un sorbo de vidrio,
despojarla de espuma,
segar su brote entre los labios

y, cuando empiece el grito, ungir con sal tu voz.

8 comentarios:

Bletisa dijo...

Se me escapa un poco el poema Carmen pero es que me gusta mucho éso cuando leo poesía.
Si no es evidente para mí, me permite fantasear, interpretar, apropiarme, dale vueltas y disfrutar con ella.

"y cuando empieze el grito, ungir con sal tu voz"
Pues ya me contarás....

BENCHO dijo...

que mar tan profundo el tuyo, me llevas al fondo donde claudico.

Desconcierto dijo...

un refugio en tu ciudad, en tu isla

un poema-refugio

un beso

Carmen dijo...

Te doy una pista, Amparo, ando liadilla con un intento de poemario erótico... Espero te aclare muchas cosas..

Beso.

Carmen dijo...

Gracias, Bencho, ya me estoy acostumbrando a encontrarte y me gusta.

Carmen dijo...

Bueno,este lugar es mi refugio todo entero él. Gracias por seguir por aquí, Antonio.

Un beso.

Enfero Carulo dijo...

Me gusta el acto. El acto y el tacto con que lo manejas. El acto del poema y el acto por él mismo.
(alguna preposición "de" revisaría, pero no deja de ser algo subjetivo).

Un beso acalorau

Carmen dijo...

Revisaré, gracias... aunque te aseguro que soy una revisadora nata, je... Me alegra que te sigas perdiendo.

Un beso,

Carmen