martes, 28 de septiembre de 2010

Locura

Me sigo haciendo vieja aquí,
con el dolor de siempre entre los muslos
y este cansancio sin sonido,
esta ventana rota.

Ya no aúllan los perros,
nadie se queja en mi garganta,
la calle es una línea sin faroles.

Nada en mí permanece salvo un paisaje frío,
una vereda detenida,
un ancho surco que me traga
y me aproxima a la locura.

Y es que estoy loca, sí,
vieja y loca,
demente como el miedo más nocturno.

25 comentarios:

Jota Azimut [S.E.] dijo...

La habitación es un paisaje de extramuros, tu palabra el grito apagado del que tirita su angustia más postrera, el miedo se hace a mi voz con su pandemia y sigo estando solo y nadie escucha este tumulto de la noche y de mi insomnio. Soy enteramente herrumbre, un poco del fin, un todo de la nada, soy, siempre soy, el que huye y no encuentra el sitial en que quedarse, el único refugio de mi llanto.

*

Este poema suyo me ha llegado, Carmen.

Especialmente.

Gracias y mis mejores deseos.

José Antonio Fernández dijo...

¡Perfecto!! Muy buen poema.
Pasar por aquí es encontrar buena poesía.
Un abrazo.

estrella dijo...

Buenas noches Carmen!!
Nuestros corazones no pueden ser "viejos"porque seguimos sintiendo,seguimos soñando,seguimos viviendo..
¿Y qué mejor locura,que vivir esta vida?
Todos estamos locos,bastante,por andar buscando lo que nos falta,lo que no tenemos,lo que soñamos
Bendita locura que me ayuda a vivir!!
Un fuerte abrazo!!

Desconcierto dijo...

bendita locura...

Angustioso paisaje el que describes, pero bendita tu poesía...bendita locura

besos

Entrebancos dijo...

se hacen viejos el tiempo y los recuerdos.....esa es la locura, que tengamos memoria!

Carmen dijo...

Pues me alegra que te haya llegado, qué más pedir.
Mis mejores deseos también para ti. Gracias por venir.

Carmen dijo...

Me alegra que sigas por aquí, Juan Antonio. Muchas gracias.

Carmen dijo...

Es que tú dices es la mejor locura, Estrella, la de la búsqueda... Gracias muchas por seguir aquí.
Un beso.

Carmen dijo...

Son poemas de esos que se escriben de noche, Antonio, ya sabes... y si hay luna llena es peor, jeje..

Un beso.

Carmen dijo...

Pues a mí me gusta tener memoria y me gusta la gente que la tiene... somos nuestros recuerdos, lo vivido nos hizo -para bien o para mal- ser lo que somos...
Abrazo.

Bletisa dijo...

Es un poema casi axfisiante Carmen, ahoga y duele casi físicamente.
No hay que rendirse; ni mis "locos" lo hacen.

Es precioso, un beso.

Carmen dijo...

Para no rendirme escribo poemas como éste, Amparo, o, mejor, para no rendirme sencillamente escribo...

Beso grande.

José Baena dijo...

Me gusta mucho como discurre el poema, como crece poco a poco la angustia desolada que explota en ese último verso magnífico. Lo malo es el sentimiento que lo provoca. Los que llegan así nunca son ficticios. Bss

lino dijo...

Carmen, cada vez que entro en este territorio tuyo lamento no venir más amenudo, siempre encuentro emociones que llevarme a mis refugios.
Ser -hacerse- viejo...nos erosiona nuestra geografía, a todos nos pasan por encima glaciares, caravanas, los famosos y desolados surcos de lágrimas y sonrisas...y aún así muchos sentimientos nos siguen pareciendo recién descubiertos...a pesar de la memoria, jeje.
Un beso

Enfero Carulo dijo...

Impresionante poema, Carmen.
Esta manera de provocar al otoño, lo ha traido de lleno.
Acabo de llegar de un viaje largo de cura espiritual y tus palabras, tus experiencias, tu llanto me llega al fondo con más fuerza, con más encanto si cabe.
Eres un ser exquisitamente especial y sólo con tinta puedo saberlo.
Un beso de poemas

ciento15 dijo...

Pues bien, lo que llamás locura yo lo llamaría arte. Lo que llamás vejez yo le llamaría experiencia. Pero como quieras, he aprendido a no discutir con mujeres inteligentes y talentosas. Mientras sigas escribiendo como escribís, poco importan los rótulos. Como siempre entre mis poetas preferidos. Fuerte abrazo.

ciento15 dijo...

ah, felicidades por el cambio de look. Como verás no soy como la mayoría de los hombres que no notan cuando las mujeres se transforman,como por ejemplo, cuando se cortan médio centímetro la puntas florecidas del cabello, y nosotros - los varones - no somos capaces de darnos cuenta. jajaja

Carmen dijo...

Ningún sentimiento es malo, José, sólo son malos los impostados... al resto hemos de aprender a sacarles el máximo provecho... Si te llegó, me alegra.
Bss y gracias.

Carmen dijo...

Pues sí, qué bonito eso, Lino, que, a pesar de la erosión seamos capaces de volver a sentir y olvidarnos de lo que nos incapacitó para hacerlo... A mí me gusta que vengas, siempre dices cosas que me valen.

Un beso

Carmen dijo...

No sabes lo que me alegra tu regreso, Alicia, espero que el viaje fuera de verdad sanador... qué envidia, un viaje sanador... No soy excepcional nada más que en unas cuantas cosas no muy buenas, por cierto, pero, para qué mentir, me gusta que tus ojos me vean así.

Beso grande. Y quédate.

Carmen dijo...

Sí, mira que da rabia que nos cortemos el pelo y nadie se dé cuenta, jaja, y más cuando nos lo cortamos para alguien en especial. Gracias, Ciento, yo necesito a la gente y si no fuera por ella a veces me quedaría callada.

Beso.

Marian Raméntol Serratosa dijo...

De nuevo lo has hecho, lo has hecho de nuevo, me has dejado anclada al poema, sin ningunas ganas de irme...

Un abrazo
Marian

Carmen dijo...

Bueno, eso me alegra, Marian. Igual que verte por aquí de nuevo... Gracias. Besos.

tino dijo...

Mi querida amiga me sumo a todo este coro de alabanzas, que no es por menos cuando uno entra en este paisaje tuyo, el de tus versos. Gracias. Me haría bien venir de vez en cuando. Un abrazote

Carmen dijo...

No pasa nada, Tino, me encanta que vengas pero entiendo que ir de blog en blog a veces es un perezón de muerte. Encantada de tu visita, amigo.