domingo, 25 de octubre de 2009

A solas

Se esparce en el vacío una semilla,
cae a solas la voz
y, mientras se derrumba, mancha de sal los dedos.

Su ruido aloja en la mirada un bosque,
es el disparo de la piel;

el agua contenida en un dedal de aceite.

4 comentarios:

víctor (gato) dijo...

Precioso y etreno. Un poema para la eternidad.
En la mitad de un dedal puede caber toda una vida. El resumen de toda una vida.

Besos.

Carmen dijo...

Hola Víctor,

Un placer que te pierdas por aquí.
Besote.

Ana Clavero dijo...

Es pa ver el festín que se puede montar una a solas. Y digo yo aquello de pa qué queremos compaña si a solas somos capaces de alcanzar el cielo, jajajaja.

Un besazo, linda

Carmen dijo...

Ana, tú si que sabes... jajaja...

Beso grande para ti.