jueves, 30 de abril de 2009

Siempre que viajamos a otra ciudad nos invade el miedo



Sí, torcer el espejo es fácil.
Allí está el arco, la mirada del número,
las huellas del árbol que serán promesa.
Tú diriges el auto dormida entre la espuma.
No viene el verde, no llega la mano gris del invitado.
Y es que somos la lluvia, el porqué de un vientre sin horas,
la línea en un muslo, el redoble que adora las insignias.
Alguien ha sido albina, alguien vuelve al signo,
alguien interpreta el amanecer del río.
Yo persigno tu miedo y le digo al niño que no cante.
En la ciudad los eclipses llevan fresa en los labios.

7 comentarios:

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Tienes razón Carmen, Ramón tiene una magia especial que a mi también me emboba, gracias por traérnoslo.

Besos
Marian

Carmen dijo...

Le traje porque su poesía lo merece y porque las ciudades son mi debilidad... de todos es sabido, jeje...

Gracias, Marian.

Lobo dijo...

Ramón C. es uno de los mejores poeta que he leído en foros, lejos. Encima no tiene ínfulas de súper poeta, siendo, notoriamente, dueño de un lenguaje que se esconde, se dobla y se expande, siendo aire y tierra. Caso raro en el medio.


¿Qué más se le puede pedir a la vida?

Carmen dijo...

Hola Martín,

Estoy totalmente de acuerdo contigo... Y sé que también disfrutas de su poesía..

Gracias por venir. Hoy más.

Carmen

tino dijo...

Ramón es de esos poetas que saben mirar la cara oculta de la realidad y de lo monónoto es capaz de sacar una brizna de vida. Gracias Carmen por compartirlo en tu casa. Mis saludos para el amigo Ramón del que suscribo todo lo que el resto ha dicho. Un abrazo. Tino

tino dijo...

Ramón es de esos poetas que saben mirar la cara oculta de la realidad y de lo monónoto es capaz de sacar una brizna de vida. Gracias Carmen por compartirlo en tu casa. Mis saludos para el amigo Ramón del que suscribo todo lo que el resto ha dicho. Un abrazo. Tino

Carmen dijo...

Hola Tino,
efectivamente lo más mágico de su poesía es, precisamente, lo que la inspira...

Muchas gracias a ti por venir.

Un beso,

Carmen