domingo, 10 de junio de 2012

Ventanas




Y ahora a urdir la luz en el invierno
para que algún milagro me salve de este frío,
de este cuerpo cansado y sin retorno.

Quizás buscar remedio en la ventana,
dejarla abierta
y asomarme a la vida
como si fuera la primera vez
- con los ojos vestidos de domingo,
de futuro, de asombro,
de lunas quietas-.

O dejarla cerrada,
para que sea el mundo el que se acerque a mí
y me devuelva lo que es mío:
un cuerpo sin dolor,
una sonrisa fácil,
un pecho abierto y libre en el que duerman pájaros.

14 comentarios:

Manuel Martínez Barcia dijo...

Vaya par de palomas asoman el cristal de tu ventana, Carmen.

"Un cuerpo sin dolor, una sonrisa fácil, un pecho abierto y libre en el que duerman los pájaros"...

Se puede decir más lento, incluso más plegaria, pero imposible recitar tu eternidad cuando tiembla la rosa y el alma vuela.

Es reprecioso.


Un beso.

Faro dijo...

Iba a decirte que el mundo te estaba esperando tras la ventana, pero no, porque nunca te fuiste de él y seguiste habitándolo con el ansia torrencial de tu nombre. Lo que sucede es que en el 2011 ocurrió un cataclismo y de él emergió otra vez la chica de Huelva a la que la vida núbil salió al encuentro entre las dunas. Una chica con hambre adolescente y un corazón de dulce parranda que sólo necesita convencerse de que el mar sigue confundiéndose con ella y amándola en la distancia como se ama a una novia remota que jamás te clavará las uñas en la espalda. Las lobadas vienen siempre como en silencio y entran en el aprisco sin ruido, pero se las presiente. Lo mismo sucede con el alba y el tiempo nuevo, que primero se atisban las ganas, luego crece la palidez del día, y al fin todo estalla otra vez. Mira por tu ventana extremeña y verás cómo todo sale del cobijo de la noche así. Como estás saliendo tú, abierta a la poesía que se acostumbró a ti y te reclama con la amante impertinencia de las compañeras de viaje. Este poema que Rosario pone definitivamente en los altares es una liberación y un reencuentro, como si la mujer se echara en brazos y reemprendiese -ahora sí- un camino interminable hacia su pequeña gloria de vivirse escribiéndose. Si dejas de hacerlo, nunca volverás a conocer los mediodías, que es la hora donde la plenitud se hace presente. Demasiado pronto para atardecer. Camina.

Un beso.

Jerónimo (J.Galán) dijo...

Es difícil que el mundo se acerque a una ventana cerrada.Mejor abrirla y respirar aires antiguos,esos que eran auténticos,limpios de cualquier contaminación de sentimientos frustrados.

bello poema y bella presentación.

Saludos.

Faro dijo...

Acabo de ver en un video de Isabel Villar a la chica de Dalí apoyada en el alféizar, la amorosidad de su espalda, la insinuación rotunda de sus glúteos, la lujuria inmensa de sus piernas, la melodía de su pelo. Todo eso está por dentro de la ventana, como una invitación a la erótica clausura de un hermoso animal que se impone inmovilizar al resto del mundo en su mirada, esa que no vemos pero que se adivina dulce, como una ininuación al buen gusto de los abrazos. Es una imagen ubérrima, que no atolondra sino que embriaga e incita a otra yuxtapuesta: la del apareamiento vertical y primitivo, herencia y nostalgia de los incas. Este milagro debe traspasar la ventana, hincarse en el afuera de los más humanos que ella, expandirse, nunca acorralarse y arrebujarse sobre sí misma, dormida y sola. Eso es una estafa. Porque no se puede estar demasiado tiempo inmóvil, el futuro no se para nunca y las mujeres frutales tampoco, no tiene perdón el perder el pie, salvo que la derrota se derrumbe sobre nosotros mismos y nos sepulte para siempre.
Lo que da de sí una ventana, dirás tú. Aplícate el cuento, digo yo.

Otro beso.

Carmen dijo...

Los versos que señalas son los que más me gustan y los que más significan para mí... Y el video es un precioso regalo de Ros que aún no deja de emocionarme.

Gracias por venir, Manuel.

Besazo

Carmen dijo...

No me fui, cierto, pero algunos días llegué a creer que había perdido la voz para siempre. El tipo de poesía que escribimos tu, yo, y otros que conocemos bien, resulta imposible si se aproxima a la impostura. Vivo escribiéndome y me escribo viviendo, no puede ser de otra manera por eso durante algún tiempo me resultó tan difícil quedarme dentro de mí, me daba miedo... y por eso y sólo por eso vino el silencio. Es curioso pero ahora ya no temo nada.

Me conoces, me adivinas, no creo que nada de lo que yo pueda escribir te sorprenda porque hemos hablado tanto y tanto que ya no hay ni un sólo rincón para la sorpresa... Y eso me gusta...

Un beso.

Carmen dijo...

Como me dijo alguien muy especial, primero hay que mirar en nuestro interior para después poder abrir las ventanas a la vida... Eso hicimos...

Gracias por pararte, Jerónimo.

Saludos.

Carmen dijo...

Este milagro debe traspasar la ventana, hincarse en el afuera de los más humanos que ella, expandirse, nunca acorralarse y arrebujarse sobre sí misma, dormida y sola. Eso es una estafa. Porque no se puede estar demasiado tiempo inmóvil, el futuro no se para nunca y las mujeres frutales tampoco, no tiene perdón el perder el pie, salvo que la derrota se derrumbe sobre nosotros mismos y nos sepulte para siempre.
Lo que da de sí una ventana, dirás tú. Aplícate el cuento, digo yo.


y yo te respondo que tú sabes bien que soy incapaz de quedarme detrás de la ventana... Ni siquiera en los peores momentos lo estuve ni me resigné a estarlo. Yo soy de los que morirá buscando y arriesgando... sin ponerme límites, sin hacer caso a los que me aconsejan "quedarme quieta".

Otro beso

estrella dijo...

Hola Carmen!!
Qué hermoso vídeo ha realizado Rosario,es magnífico!!!!
Y tu poema,me ha gustado mucho...

Quizás buscar remedio en la ventana,
dejarla abierta
y asomarme a la vida
como si fuera la primera vez
- con los ojos vestidos de domingo,
de futuro, de asombro,
de lunas quietas-.

Ese mirar hacia fuera de ti,como la primera vez,con ilusión,con ganas de luchar,de continuar el camino con optimismo y valentía.
Así te veo yo cariño.
El poema es muy emotivo.

Un besito desde el corazón!!!

Carmen dijo...

El vídeo es precioso, cierto, a ver si ahora que parece que voy a tener más tiempo, me pongo a "aprender" a hacer esas cosas, que buena envidia que me dan...

Un besazo, Estrella. Gracias por estar.

Desconcierto dijo...

Hola Carmen,
cómo me alegra leerte de nuevo, leer algo tuyo, muy tuyo...me emocionó.

siempre pendiente de tus letras,

Antonio

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(p.d. me ha costado acostumbrar la vista al tipo de letra de la plantilla del blog)

Carmen dijo...

Hola Antonio,

Ya se acabó el silencio.... He vuelto a escribir con relativa normalidad (ya iré colgando más cosas)... Respecto a la letra, ya sabes que cada rato cambio un poco el blog (ya que no puedo cambiar otras cosas, jeje...), a ver si te acostumbras y si no, no te preocupes, durará así sólo un tiempo... A veces me gusta que esté sobrio, a veces más disparatado, depende, es como yo... jeje

Un besazo.

Just dijo...

Bueno Carmen, yo dejo mi huella.
No sé si la ventana está abierta o cerrada. Pero la luz esta encendida.

Abrazos desde bogotá.

Carmen dijo...

Totalmente abierta, Just...

Qué bien leerte por aquí...

Un besazo.