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sábado, 30 de junio de 2012

Poemas


Sherezade
Llevo casi mil noches fabulando,
me duele la cabeza, tengo seca
la lengua y agotados los recursos
y la imaginación. Y ni siquiera
sé si me salvaré con mis mentiras.




Una sombra
Jugaba al ajedrez y le gustaba

comer en restaurantes orientales,
los clásicos, las piernas de las chicas,
el zumo de tomate, la ternura,
el ciclismo, el valor y los caballos.
Odiaba a los oscuros intrigantes,
la usura, la mecánica y el basic,
y no pactó jamás con mercaderes
y con "ismos" que inventan los mediocres.
Yo le ame con locura, pero un día
se hartó de imaginarme diferente
y se fue. Como todos los fantasmas.



Preguntas y respuestas
Yo siempre preguntaba tonterías,
es verdad.Preguntaba, por ejemplo,
si volverías a quererme tanto
como en los días del amor más joven,
o incluso más, incluso más que nunca,
incluso más que a nadie, y si serías
capaz de confesarlo ante cualquiera.
Es verdad, preguntaba tonterías,
no merecía una respuesta seria.
Y aquel ser, más oscuro que la noche
más oscura del alma, respondía
sin mirarme a los ojos: "Nunca más".



Algunos infelices

Todos necesitamos que nos quieran.
Algunos infelices, sin embargo,
no sabemos vivir para otra cosa.



La vida responsable

Conducir sin tener un accidente,
comprar desodorante y macarrones
y cortales las uñas a mis hijas.
Madrugar otra vez, tener cuidado
de no decir inconveniencias, luego
esmerarme en la prosa de unos folios
que me importan exactamente un bledo
y darme colorete en las mejillas.
Recordar la consulta del pediatra,
contestar al correo, tender ropa,
declarar los ingresos, leer libros
y hacer unas llamadas por teléfono.
Me gustaría permitirme el lujo
de tener todo el tiempo que quisiera
para hacer un montón de cosas raras,
cosas innecesarias, prescindibles
y, sobre todo, inútiles y bobas.
Por ejemplo, quererte con locura.

miércoles, 10 de junio de 2009

Al cabo


Al cabo, son muy pocas las palabras
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.
Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.
Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos.