lunes, 22 de noviembre de 2010

Puedo

Puedo esperar por ti las noches blancas,
todas las noches con mi lluvia a cuestas,
los días y sus sombras,
lo que nunca sucede.

Puedo quedarme sola y frágil
en esta cama llena de silencio
y no quejarme nunca
-porque sólo se queja el que no elige,
el que no cree en nada-.

Yo puedo estar aquí toda la vida,
distraída en mis cosas,
dispuesta a abrir las piernas cuando llegues,
compartida y servil
aun sabiendo que afuera existen otros mundos,
otras formas de olvido,
otras bocas que rezan plegarias en mi nombre

pero nada que pueda compararse a tu rayo,
a este temblor que me sucede adentro
cuando inundas mi piel,

puro grito tu voz sobre mi vientre,
charco que se vacía en tu sonido.

20 comentarios:

Gallego Rey dijo...

Sinceramente, me parece un poema exquisito.

Manuel dijo...

Me había puesto un bozal con la inscripción de "no comment", tan sólo para que se sepa que también el silencio puede cursar idiomas.

Pero a veces sucede, que leo sin mordaza otras palabras, que me dejan sin habla, que expresan el temblor de tu sonido adentro-labio,
y ya creo que puedes...

Sigues magnífica, Carmen.

Un beso
Manuel

Bletisa dijo...

Es más visceral que yo este poema, Carmen y por supuesto bellisímo.
Hay que tener un para para pensarlo y dos pares para escribirlo.


Tiene razón Manuel. Esto es para leer y no decir nada de nada pero,,,,,,

Carmen dijo...

Exquisitamente "masoquista" será, je.. En serio, gracias por leer y contármelo, Gallego.

Álvaro Fernández dijo...

Solo una mujer completa puede decidir así. Solo quién entienda de amor puede optar y no padecer.

Fuerte abrazo. Tu poesía es una maravilla.

Carmen dijo...

Pues nada de bozales, Manuel, porque si no hablas a ver cómo me entero de que estás... Mil gracias. Un beso.

Carmen dijo...

Es que la prota del poema ha visto mucho drama decimonónico y se ha creído la Bovary del siglo XXI... Ya ves, Amparo, con un par, sí.. jeje...

Carmen dijo...

Completa, completa, no sé yo, Alvaro, hemos hecho y hacemos lo posible por amueblarnos "con decencia", que no es poco... Me gusta que des "la cara".

Abrazo grande.

estrella dijo...

Hola Carmen!!

Vale la pena esperar...un poema así de bestial y auténtico.

Me gustó tu sinceridad
Un beso cariño

Carmen dijo...

Vaya, lo de bestial me gustó, Estrella, jaja... es mejor que "bestia" pero suena muy parecido...
En serio, gracias. Besos.

Desconcierto dijo...

Fuerte el poema, con un punto (gordo) de 'hazconmigoloquequieras'

En tus poemas encuentro todas las facetas que tenemos los humanos...el amor, las miserias, el desamor, la desesperación, la alegría, la muerte, la vida...

bueno, que espero tu siguiente poema (¿cuántos llevaré ya leídos?)

beso

Carmen dijo...

Llevas más de los que cualquier estómago normal podría soportar, jeje...Y sí, el poema tiene un punto de masoquismo que a ver quién no ha sentido alguna vez.... Y pobre, además, del que no lo haya vivido al menos un ratito... A toro pasado estas cosas tienen un toque de ternura tonta.

Besote, Antonio.

Enfero Carulo dijo...

Las mujeres sobre todo, Carmen... no sé por qué tipo de instinto obligatorio. Por eso me doy cabezazos contra las paredes intentando encontrar el por qué de ese misterio.
Mañana es el día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer,
así que eres la mar de oportuna, porque somos nosotras las primeras que debemos cuestionarnos en tales asuntos.
Sí, sí, eso es lo que he dicho.
Tu poema, tan sumamente POEMA, que me declaro públicamente "Carmenofílica" y sintigo podré leer otros, pero no LOS.
No obstante, mira lo que he encontrado hoy:


Para ti nunca fui más que un pedazo

de mármol. Esculpiste en él mi cuerpo,

un cuerpo de mujer blanco y hermoso,

en el que nunca viste más que piedra

y el orgullo, eso sí, de tu trabajo.

Jamás imaginaste que te amaba

y que me estremecía cuando, dulce,

moldeabas mis senos y mis hombros,

o alisabas mis muslos y mi vientre.



Hoy estoy en un parque donde sufro

los rigores del frío en el invierno,

y en verano me abraso de tal modo

que ni siquiera los gorriones vienen

a posarse en mis manos porque queman.

Pero, de todo, lo que más me duele

es bajar la cabeza y ver la placa:

«Desnudo de mujer», como otras muchas.

Ni de ponerme un nombre te acordaste.



Amalia Bautista

Carmen dijo...

Hola Alicia,
El poema de Amalia lo conocía, tuve su libro Tres Deseos como libro de cabecera durante bastante tiempo... Pero voy al por el resto, a ver si me sé explicar porque has tocado un tema "que duele" y no quiero que nadie piense que hago apología de la sumisión como una forma de amor, precisamente yo que salgo corriendo de las relaciones con toda la prisa del mundo cuando "atisbo" el menor gesto de "incomprensión" del tipo que sea...
Lo que sí pienso es que las mujeres, aún, ejercemos el amor como una vocación, no como "algo más" y me hago la misma pregunta que tú, estará en nuestros genes? Aunque también es cierto que con la misma fuerza y firmeza solemos ejercer "el desamor", somos mucho más honestas e intensas en ambos sentidos.
El poema intenta reflejar una sensación de un momento, no una forma de sentir y mucho menos de vivir.
Es algo parecido a cuando tienes un día malo y piensas "me quisiera morir", el día malo pasa pero si escribes y se te ocurre dejar constancia de ese deseo en el papel, lo has sublimado; los demás lo sienten igual pero cómo no lo expresan "parece" que no tiene tanta importancia...
Tu toque de atención ha sido muy oportuno.
Ya sabes como conecto contigo. Me gusta mucho como eres, Alicia.

Un beso.

Entrebancos dijo...

La espera es una especie de obsesion evolutiva , casi una droga que se puede paliar con derivados , pero nunca se asemejara al original, cuanto mas larga y profunda sea esa espera , mas engancha al masoquismo del ego, al perderse uno por saber cuando, donde y como de una manera casi enfermiza...y lo peor del caso es que no tiene remedio, tras la espera vendra otra y mayor sera la ansiedad...y asi hasta que algun dia esa espera se convierta en olvido...

Cara Melo dijo...

Siempre eres tan contradictoria. Como poema es bello.

Besos

Cara Melo

Carmen dijo...

La mujer del poema ya ha vivido eso "entrebancos" y por lo tanto no le es nuevo ni se permite a si misma repetir la experiencia, digamos que está a salvo de esa droga... o casi.

Gracias por venir.

Carmen dijo...

Justo eso me decía mi madre de pequeña: "eres el espíritu de la contradicción", jajaja... Mira, como me comentó alguien hace poco, las cosas pasan, los poemas quedan, así que si te pareció bello es lo que importa.

Saludos, "Cara melo".

fcaro dijo...

Si hay un poema directo, sensual y bellísimo es este. Gracias Carmen.

Carmen dijo...

Paco, no sabes lo que me gusta que precisamente tú digas eso y, aún más, saber que me lees. Gracias a ti.