viernes, 7 de septiembre de 2007

Tiempo perdido

De ti sólo guardo nombres vacíos.
Las sobras quietas de una sensación
que se detuvo en el perfil del mundo.
No siempre fue así, claro.
No lo fue durante aquel largo invierno,
cuando bajo tu axila se escondía
el sudor antiguo del mundo
y tu ojos eran un charco
en el que ahogar cada noche la rabia.
Mi mirada hizo de ti lo que no eras.
Y no eras el libro cerrado
que hoy reposa su cansancio en mi vientre,
implorando la sombra de un beso que no existe.
Antes, eras la paciencia del agua
por eso no sé si mi nuevos ojos
podrá mirar sin miedo
el rostro de un tiempo perdido.

domingo, 12 de agosto de 2007

Dale recuerdos al tiempo

Quise reencarnarme en un trazo
que dividiera en dos la perfección
de los abecedarios.
Dale siempre recuerdos al tiempo de mi parte
porque, con una sola letra,
levantó ventiscas en la costumbre
de masticar la noche a solas.
Dile a esa frase sin terminar
que multiplique el efecto sonoro
de nuestro yo más incompleto.
No es suficiente recrear palabras
para acallar el ritmo
de unas horas que sólo dibujaron carencias.
Y, de nuevo, trazar interrogantes
ante ese porvenir de aguas saladas
que no anuló el efecto de los jueves.
- Huir, tarde, de las sombras.-
Dile al diptongo de mi boca sobre tu boca
que traduzca el sabor de mi saliva
en el trazo imposible de un mañana.

Resumir

Mientras un mosquito destruye su hora
en nuestro oído,
yo recuento los dedos de tu mano
intentando resumir
los días que no están.
Pero sigo sin saber si es amor
o sólo la cosquilla de un estómago
con hambre.

martes, 17 de julio de 2007

Cuando llegues

Cuando llegues, aunque parezca tarde,
te diré que eras la lluvia esperada. Supongo que hará frío
y que las monedas habrán gastado sus nombres.
Supongo que un ojo parecerá mudo
y que los mapas, abrasados, bajo agosto
helarán el rastro de abril
-todo lo que no fue posible-.
Llegarás, aunque, tal vez, sea tarde.
Tan tarde,
tan sombra y tan peligro.
Tan frágil y tan suceso,
como la proximidad de la muerte.
Llegarás.
Y tú, que pareces tan importante,
te apoyarás sobre mi nombre vano.
Y empezarás a estar.
Tan débil, tan roto, tan amarillo
como mi derrota solitaria ante los lunes.

domingo, 15 de julio de 2007

No lo ves?

Mira las heridas de mis rodillas,
con ese gesto inclinado de párpados
que sólo se desnuda en la ceguera.
Estoy muerta, no ves que tengo frío?
Mis manos se estudian sobre las tardes,
son manos de hielo
bajo el destino autista de tu vientre.
Aún tengo frío
y colegios rotos sobre la boca.
Soy pequeña, no lo ves?
A penas una niña
que se niega a crecer en las aceras.
Tengo frío y tal vez algo de miedo
(a no encontrarte).
Se rozan el frío y la soledad,
los lugares que nos vieron sin ojos,
las trampas de los años.
Roza el mundo un reloj que marca tiempos.
Pero yo sigo siendo una niña, no lo ves?

Thelma & Luise




Thelma es un ama de casa que vive una existencia anodina junto a Darryl, su marido, un machista redomado detestable que la trata como a una niña. Louise trabaja como camarera en una cafetería mientras anhela que Jimmy, su novio músico, le pida matrimonio. Las dos deciden que lo que necesitan es un fin de semana alejadas de la rutina, y emprenden un viaje en el Thunderbird descapotable de 1966, propiedad de Louise. Durante su escapada, alcanzarán un punto sin retorno a partir del cual irán descubriendo nuevas perspectivas sobre la vida que desconocían hasta entonces.

Desayuno con diamantes



Basada en la novela de Truman Capote, Desayuno con diamantes se ha convertido con los años en una de las películas más emblemáticas de los años 60.
Bajo la apariencia de una comedia romántica se encierra una crítica clara contra las clases sociales más acomodadas y de lo que algunas personas llegan a hacer para ganarse un hueco entre los primeros.



Y tu mamá también




 

21 gramos





Tengamos o no miedo a la muerte, ella siempre llega, y en ese momento nuestro cuerpo pierde veintiún gramos de peso. ¿Acaso el alma de una persona pesa veintiún gramos? ¿Es ese peso absorbido por los que nos sobreviven?



sábado, 14 de julio de 2007

Deliciosa Martha






 

Lo importante es amar




Un fotógrafo free-lance se cuela en el rodaje de una película porno para robar las instantáneas de una actriz . Ésta advierte su presencia y le pide que no se las haga puesto que "es una actriz seria que hace esto para comer". A pesar de que la actriz está casada con un coleccionista de fotografías de cine él no consigue olvidarla; pide dinero prestado a un hampón y financia -en secreto- una obra de teatro que puede suponer un espaldarazo a la carrera de ella.

Empieza así una de las historias de amor más locas del cine europeo.

viernes, 13 de julio de 2007

O vivir en tu vientre

Mi sofá orienta su nombre hacia Roma.
Quiere recordar sus calles
cuando te abrazo sobre los muebles viejos.
Cuado araño en ti el espejismo del dolor,
las palabras que, apenas, nombraron luz
y esa trampa seca de los raíles
que observan el recorrido del tiempo.
Yo observo la lentitud del mundo desde tu hombro.
Cuando te miro,
mis dedos ya no recorren los mapas,
se detienen, lentos, sobre la aurora.
Pudieran apagar en ti la edad.
Rescatarte de las ciudades muertas,
de esa antigüedad de árboles sin nombre
que predicamos desde la ventana.
Como si fuera posible morir
en los espejos.
O vivir en tu vientre.

sábado, 23 de junio de 2007

Nada sé

Con cambiarte de traje, te cambio también de alma.
( No adivinas mi angustia. No sé casi quién eres. )
Gabriel Celaya

Quién se esconde bajo ese rumor de noche.
Nada sé de él. Que respira.
Que sus miedos me espiaban
desde la diferencia de los días lluviosos.
Sé, a penas, lo que me enseñó su cuerpo,
su voz en los telegramas.
Nada sé de él.
Que recorre los libros y huele a mar,
a latidos rotos sobre febrero.
Sé que sus lápices pintaban veranos
en los pasillos vacíos.
Pero no entiendo su dolor urgente
ni esa rutina que le impide acercase a mí.
Nada sé de él por eso huyo de una tristeza
que ya no me inspira cafés. Ni versos.

domingo, 17 de junio de 2007

La ceguera

Te protejo del tiempo, si me dejas,
si me nombras azul en las palabras.
Ajena pero próxima a las nubes,
lamiendo los nombres en tu dolor.
Te protejo de la lluvia de marzo
y de las ciudades abortadas en el tiempo.
Te hago sombra en los círculos,
mientras mis ojos miran tu costumbre.
Pero es pequeña mi mirada. Y antigua.
No sirve para vivir.
Ni para salvar a la noche.
Es sólo una mirada de ventanas abiertas,
de tráfico pasajero.
Un ojo abrazado a la piel de los insectos
para morir.
O para definir la ceguera de los hombres.

La pregunta

En la noche avanzada y repetida,
mientras vuelvo bebido y solitario
de la fiesta del mundo, con los ojos muy tristes
de belleza fugaz, me hago esa pregunta.
Y también en la noche afortunada,
cuando el azar dispone un cuerpo hermoso
para adornar mi vida, esa misma pregunta
me inquieta y me seduce como un viejo veneno.
Y a mitad de una farra, cuando el hombre
reflexiona un instante en los lavabos
de cualquier antro infame al que le obligan
los tributos nocturnos y unas piernas de diosa.
Pero también en casa, en las noches sin juerga,
en las noches que observo desde esta ventana,
compartiendo la sombra
con el cuerpo entrañable que acompaña mis días,
desde esta ventana, en este mismo cuarto
donde ahora estoy solo y me pregunto
durante cuánto tiempo cumpliré mi condena
de buscar en los cuerpos y en la noche
todo eso que sé
que no esconden la noche ni los cuerpos.

sábado, 16 de junio de 2007

Alto jornal

Dichoso el que un buen día sale humilde
y se va por la calle, como tantos
días más de su vida, y no lo espera
y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto
y ve, pone el oído al mundo y oye,
anda, y siente subirle entre los pasos
el amor de la tierra, y sigue, y abre
su taller verdadero, y en sus manos
brilla limpio su oficio, y nos lo entrega
de corazón porque ama, y va al trabajo
temblando como un niño que comulga
mas sin caber en el pellejo, y cuando
se ha dado cuenta al fin de lo sencillo
que ha sido todo, ya el jornal ganado,
vuelve a su casa alegre y siente que alguien
empuña su aldabón, y no es en vano.

viernes, 15 de junio de 2007

Te amo por ceja

Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago
y cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento
y te dibujo,pronto a borrarte, así no eres,
ni tampoco con ese pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre
en una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.

miércoles, 13 de junio de 2007

Son sólo manos

Si mis manos fueran águilas
alimentarían tu boca hambrienta,
poblarían las islas de animales
y vencerían los años.
Pero mis manos son pequeñas,
aprisionan el vuelo de los lápices
pero cuando quieren llegar más lejos
se detiene su fuerza.
Nada esperan de las calles vacías.
Se esconden
tras las postales antiguas,
tras la letra uniforme de la infancia.
Son sólo manos que se rinden
sobre el tacto de los relojes.

De tanto mirar

De tanto mirar, rondé la ceguera.
Y la vida, esa rata con nombre de dolor,
despertó entre el apetito del tiempo.
Antes de hoy, yo ya rompía las horas.
Lo que ves es sólo un resumen gris
de los vestidos que desnudaron mis veranos.
Lo que ves no es lo que soy.
Llegué a ti desde la fatiga de los espejos,
desde el cansancio.
Desde el error de los relojes.
Desde el balcón que se asoma
sobre la pereza de los tejados.
Llegué para huir.
Y respiré azul en las azoteas
sin recordar
que, detrás de las ciudades,
aún residían los nombres sin patria.
Miré tanto que sacudí la luz
sobre la única verdad no borrada.

viernes, 8 de junio de 2007

He roto el lunes

Para que tú me vieras rompí el lunes.

Salté sobre mi sombra
para hacerle cosquillas a la noche.

Quise ser yo:
un paisaje de arena
una postal de alambre sobre el miedo.

Elegí para ti la desnudez.
No el artificio,
no las sombras,
no el misterio.

La verdad que pronuncia lo que soy.
El despojo de un gesto
que en los ojos encuentra su lenguaje.