Siempre he pensado que el erotismo, como casi todo, reside en el cerebro. En un momento dado puede excitar mas una voz que una mano, una mirada que un roce, lo que no se hace que lo que se hace.
Tal vez el deseo nazca en los pequeños detalles y no en esa herramienta que llamamos cuerpo.
No me funcionan los acentos pero tenia ganas de decir algo.
miércoles, 28 de octubre de 2009
lunes, 26 de octubre de 2009
Dos manos
La lengua no abandona su vocación de espina,
apenas si resiste un temblor de aire.
Antes de hacerse líquida y optar por la mudez,
se sabe encarcelada, casi inmóvil, a punto de tronar;
desconoce el trayecto de la lluvia.
Apenas busca un hueco en el relente,
la crónica de un pájaro que se ausenta del humo,
el sudor o el invierno,
la breve inmediatez de la ceniza.
Los dedos de los pies duelen
Y no te dejan pasear, ni entrar en las librerías, ni respirar la lluvia, ni siquiera te dejan jugar a pisar rayas en el suelo: me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere, me quiere.
domingo, 25 de octubre de 2009
A solas
Se esparce en el vacío una semilla,
cae a solas la voz
y, mientras se derrumba, mancha de sal los dedos.
Su ruido aloja en la mirada un bosque,
es el disparo de la piel;
el agua contenida en un dedal de aceite.
cae a solas la voz
y, mientras se derrumba, mancha de sal los dedos.
Su ruido aloja en la mirada un bosque,
es el disparo de la piel;
el agua contenida en un dedal de aceite.
viernes, 23 de octubre de 2009
Nacimiento
Fue después de la noche y detrás de la luna,
en un rincón oscuro,
en una arista de la piel,
como ocurren los hechos que no importan,
los que no dejan cicatrices
Y es como si no hubiera sucedido,
como una alfombra de algas deformando el desierto,
como el vientre del mar
o esa pared que se derrumba cuando el aire la roza.
Fue temprano y con prisas,
con la lluvia de abril apoyada en la tierra.
en un rincón oscuro,
en una arista de la piel,
como ocurren los hechos que no importan,
los que no dejan cicatrices
Y es como si no hubiera sucedido,
como una alfombra de algas deformando el desierto,
como el vientre del mar
o esa pared que se derrumba cuando el aire la roza.
Fue temprano y con prisas,
con la lluvia de abril apoyada en la tierra.
martes, 20 de octubre de 2009
Buscando un beso a media noche
Dos personajes heridos que se encuentran a través de una web de contactos, en busca de redención y cariño más que de una nueva pareja, de un abrazo más que de un polvo, de una conversación cálida más que de una cena romántica.
Deliciosa, de las que no se olvidan nunca y una quisiera que todo el mundo disfrutara.
jueves, 15 de octubre de 2009
De barro
Si me abro a ti como un regalo
es porque quiero ser de agua y de arcilla,
de esa materia inmóvil que amamanta el deseo,
es porque se ha dormido en mí tu piel
como se duerme un niño,
engendrando humedad al borde de los ojos.
En las caderas crece un mar de musgo,
es mineral el roce,
se muda en barro la saliva.
El beso es una flor que brota entre las piernas.
es porque quiero ser de agua y de arcilla,
de esa materia inmóvil que amamanta el deseo,
es porque se ha dormido en mí tu piel
como se duerme un niño,
engendrando humedad al borde de los ojos.
En las caderas crece un mar de musgo,
es mineral el roce,
se muda en barro la saliva.
El beso es una flor que brota entre las piernas.
domingo, 11 de octubre de 2009
Alimento
Hoy sabe a selva el pan que nos comemos,
a noches que se olvidan de la luz apagándola,
a la piel sobre el músculo.
Cuelga de las paredes una araña de azúcar,
un rencor que se rompe en los telares.
Mientras masticas, los relojes miden,
no retrasan el tiempo,
le dan cuerda al instante que no duerme;
han probado la sal de tu perfil
y saben que sin ella vendrá el hambre,
y un hueco en la garganta.
Y el sol en la ciudad desconocida.
a noches que se olvidan de la luz apagándola,
a la piel sobre el músculo.
Cuelga de las paredes una araña de azúcar,
un rencor que se rompe en los telares.
Mientras masticas, los relojes miden,
no retrasan el tiempo,
le dan cuerda al instante que no duerme;
han probado la sal de tu perfil
y saben que sin ella vendrá el hambre,
y un hueco en la garganta.
Y el sol en la ciudad desconocida.
Poesía
Cuando todo se derrumba (y todo es todo), llega de nuevo la poesía a salvarme de la rutina y la impaciencia. O de esta gota de lluvia inmóvil que me moja el rostro un domingo que, de repente, se ha hecho triste.
jueves, 8 de octubre de 2009
Hoy es jueves
... y tengo un viaje en mente (voy? no voy? )... Si me quedo es para que me digas que me quieres detrás de todas las noches. Para que me nazcan músculos en la nariz. Y para ser sólo prosa.
lunes, 5 de octubre de 2009
He dispuesto en mi rostro surcos inconfundibles
He dispuesto en mi rostro surcos inconfundibles.
Me he puesto el delantal de luto
y me he dejado ir al borde de la acera.
(Hay un banco vacío en el que me he sentado
para morir un poco y de una muerte rara.)
Pienso en cómo te quise.
Yo no voy a aclararte de dónde me ha nacido
este dolor que crece a golpe de tristeza.
Pasa gente.
Hace ya mucho tiempo que no te explico nada
porque hace mucho tiempo que perdí la esperanza
de envejecer contigo.
Es domingo.
(El perro es otro espacio.
Una muerte distinta en medio de la calle.)
viernes, 2 de octubre de 2009
Elegir
A veces tienes que hacer una pausa, cerrar la caja y no permitir que nadie entre a remover con su palabrería tu mundo hasta que recuerdes lo que quieres y quién eres. Al lado de quién estás. Qué voces quieres oír y, sobre todo, qué y a quién merece la pena elegir de todo lo que se te ofrece. No se puede estar en todos los sitios ni todos los sitios pueden estar en ti. A algunas personas nos cuesta entenderlo pero es así, sin más.
viernes, 25 de septiembre de 2009
Humedad
Habló desde la esquina de la luz más oscura
y supe que sonaba a cascabeles.
Me aproximé a su voz para encontrar mi lengua
y, en silencio, escuché caer el agua.
Llovía cerca de las sílabas,
-tal vez ya somos líquido,
tal vez sólo nos falte alentar la saliva
y dejar que nos beba-.
Que nos mojen las noches y sus peces.
Que despierte el extraño que duerme en nuestra boca.
y supe que sonaba a cascabeles.
Me aproximé a su voz para encontrar mi lengua
y, en silencio, escuché caer el agua.
Llovía cerca de las sílabas,
-tal vez ya somos líquido,
tal vez sólo nos falte alentar la saliva
y dejar que nos beba-.
Que nos mojen las noches y sus peces.
Que despierte el extraño que duerme en nuestra boca.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Ocio
Es la parte del tiempo que nos sobra,
andar calles torcidas
y sentarnos de espaldas a la luz.
Es la ciudad sin siestas,
la plaza que se adorna de palomas.
El milagro de un rostro que se arruga para tragarse el sol
-y masticar despacio su caída-.
Y es permanecer quietos,
sentados en el filo de una tarde sin demonios,
suponiendo, tan sólo, un leve ardor ,
un reguero de nombres,
un azul que se llene de candelas
y nos borre del gesto los pecados.
_________________
andar calles torcidas
y sentarnos de espaldas a la luz.
Es la ciudad sin siestas,
la plaza que se adorna de palomas.
El milagro de un rostro que se arruga para tragarse el sol
-y masticar despacio su caída-.
Y es permanecer quietos,
sentados en el filo de una tarde sin demonios,
suponiendo, tan sólo, un leve ardor ,
un reguero de nombres,
un azul que se llene de candelas
y nos borre del gesto los pecados.
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lunes, 21 de septiembre de 2009
Fotos



Esto de tener mucho tiempo es lo que tiene, que una se pone a enredar donde no enredaba nunca y cuando se enreda se suelen encontrar pequeños tesoros. Creo que siempre he tenido suerte porque vaya pedazos de personas que me he encontrado. Soy adicta a las fotos porque congelan los instantes, sobre todo los buenos instantes.
Estas niñas me han dado lo mejor durante mucho tiempo. Y casi todo lo que hago va por ellas.
Estas niñas me han dado lo mejor durante mucho tiempo. Y casi todo lo que hago va por ellas.
sábado, 19 de septiembre de 2009
Otra vez echando de menos
Ella siempre me decía que tenía que aprender a sonreír cuando la vida se ponía jodidamente fea. Descolgaba el teléfono y su voz al otro lado me metía en un avión con destino al frío. Resulta raro que uno se esté muriendo y le siga interesando un corte de pelo, comer sushi o leer ficción. Resulta raro decir "me estoy muriendo pero todavía tengo ganas de tocar la guitarra". Tal vez la verdadera grandeza sólo aparece en ese momento previo al final, cuando por fin entendemos que ya no nos da tiempo a salvar al mundo de nada o que vivir consiste en quedarse siempre a medias. Y mirarnos el ombligo, claro. Recolectar lo pequeño que, tal vez, sea "lo único": ese libro que nos gustó, ese beso que nos dieron, esa cuerda que saltábamos mientras se nos bajaban los calcetines, esa niña que nos persigue detrás de los años, de las hipotecas, del estres, de los maridos y amantes, de lo que llaman éxito o fracaso. El resto, quizás, es puro teatro.
martes, 15 de septiembre de 2009
Cosechas
Llegas y te recibo desde el hurto,
afónica de esperas,
con un asombro débil en la piel.
Llegas y, de repente, el verano se alarga;
se hace de trigo la humildad del sol.
Eres semilla y nombre:
calles que siembran el asfalto,
casas dormidas, bodegones de espejos.
Tanto tiempo esperando un mar sin muelles
(un fantasma que surja del alambre,
unos ojos que apaguen la ceguera;
una boca que bese a los sin rostro;
un simple pacto de placeres huecos;
la lágrima en el vientre).
Cosechas que no olviden su pasado de sal
-esa pequeña red de lo innombrable-.
Llegas y se me espantan los países.
Para que empiece en mí tu aliento
bebo la sed y permanezco inmóvil.
afónica de esperas,
con un asombro débil en la piel.
Llegas y, de repente, el verano se alarga;
se hace de trigo la humildad del sol.
Eres semilla y nombre:
calles que siembran el asfalto,
casas dormidas, bodegones de espejos.
Tanto tiempo esperando un mar sin muelles
(un fantasma que surja del alambre,
unos ojos que apaguen la ceguera;
una boca que bese a los sin rostro;
un simple pacto de placeres huecos;
la lágrima en el vientre).
Cosechas que no olviden su pasado de sal
-esa pequeña red de lo innombrable-.
Llegas y se me espantan los países.
Para que empiece en mí tu aliento
bebo la sed y permanezco inmóvil.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Mollina y etc
Es la primera vez en mi vida -que yo recuerde- que gano un premio, ni de poesía ni de nada, entre otras cosas, porque a mí lo de competir se me ha dado siempre fatal. Ni en la poesía, ni en el trabajo ni siquiera con los hombres, cuando la cosa se pone fea soy de las que, en vez de sacar las uñas, me retiro. Creo que soy demasiado vaga como para perder energías con esas cosas. El caso es que allí que me tuve que plantar, en Mollina, Málaga, en las Fiestas de la Vendimia. Toda una experiencia religiosa.
No voy a contar los detalles del acto porque fue larguísimo y no vienen a cuento, sólo diré que he aprendido más de vino en unas horas que en toda mi vida. También diré que me puse mucho más nerviosa de lo que esperaba (no soy tímida, la verdad) y que leí el poema demasiado rápido (afortunadamente lo grabaron y así tengo oportunidad de oírme y corregirme). También diré que debo darle la razón a Amparo en eso de que en absoluto tengo cara de poeta porque en el coctel previo al acto, un "mozo del pueblo" que intentó ligar con nosotras (fui con una amiga) nos preguntó que si éramos las cantantes del grupo que iba a tocar después en la caseta para amenizar las fiestas. Del ataque de risa que me dió casi espurreo el vino con el que estaba intentado traquilizarme.
Yo me lo pasé pipa, pero sobre todo después, en la caseta había unos senegaleses que bailaban de miedo y a bailar con ellos nos entregamos en cuerpo y alma.
El sábado a media mañana (yo tenía un poco de resaca) nos fuimos a comer a Ronda que me ha encantado, tanto como para hacerme el propósito de volver sin prisas. Y después a Estepona a conocer, por fin, a Ana Clavero. Eso ha sido, por supuesto, lo mejor del fin de semana. Ya sabía que ella era deliciosa pero he descubierto que su marido no se le queda atrás. Los dos han sido todo hospitalidad, todo amabilidad y todo cariño. Lástima que un acontecimiento inesperado emsombreciera, y de qué manera, la noche. Pero, bueno, así tenemos una excusa más para repetir noche o noches lo antes posible.
Y luego, para Madrid con una parada improvisada en Granada para comer. Y, de paso, por pura chorra, encontrame con un poeta magnífico al que le debo casi todo lo que sé de poesía. Y recordar en ese encuentro que, a veces, apreciamos a las personas mucho más de lo que creemos.
Ha sido un fin de semana precioso,no precisamente por el premio, pero sí por la poesía. En parte o en todo, gracias a esas dos personas (y a alguna más), que me han acompañado, enseñado y animado estos años yo fui a Mollina. Fue la poesía la que las puso un día en mi camino y, sólo por eso, estos años de dedicación y aprendizaje han merecido la pena. Hasta el amor a la palabra hay que compartirlo. Todo, absolutamente todo, hay que compartirlo para que tenga algún sentido.
No voy a contar los detalles del acto porque fue larguísimo y no vienen a cuento, sólo diré que he aprendido más de vino en unas horas que en toda mi vida. También diré que me puse mucho más nerviosa de lo que esperaba (no soy tímida, la verdad) y que leí el poema demasiado rápido (afortunadamente lo grabaron y así tengo oportunidad de oírme y corregirme). También diré que debo darle la razón a Amparo en eso de que en absoluto tengo cara de poeta porque en el coctel previo al acto, un "mozo del pueblo" que intentó ligar con nosotras (fui con una amiga) nos preguntó que si éramos las cantantes del grupo que iba a tocar después en la caseta para amenizar las fiestas. Del ataque de risa que me dió casi espurreo el vino con el que estaba intentado traquilizarme.
Yo me lo pasé pipa, pero sobre todo después, en la caseta había unos senegaleses que bailaban de miedo y a bailar con ellos nos entregamos en cuerpo y alma.
El sábado a media mañana (yo tenía un poco de resaca) nos fuimos a comer a Ronda que me ha encantado, tanto como para hacerme el propósito de volver sin prisas. Y después a Estepona a conocer, por fin, a Ana Clavero. Eso ha sido, por supuesto, lo mejor del fin de semana. Ya sabía que ella era deliciosa pero he descubierto que su marido no se le queda atrás. Los dos han sido todo hospitalidad, todo amabilidad y todo cariño. Lástima que un acontecimiento inesperado emsombreciera, y de qué manera, la noche. Pero, bueno, así tenemos una excusa más para repetir noche o noches lo antes posible.
Y luego, para Madrid con una parada improvisada en Granada para comer. Y, de paso, por pura chorra, encontrame con un poeta magnífico al que le debo casi todo lo que sé de poesía. Y recordar en ese encuentro que, a veces, apreciamos a las personas mucho más de lo que creemos.
Ha sido un fin de semana precioso,no precisamente por el premio, pero sí por la poesía. En parte o en todo, gracias a esas dos personas (y a alguna más), que me han acompañado, enseñado y animado estos años yo fui a Mollina. Fue la poesía la que las puso un día en mi camino y, sólo por eso, estos años de dedicación y aprendizaje han merecido la pena. Hasta el amor a la palabra hay que compartirlo. Todo, absolutamente todo, hay que compartirlo para que tenga algún sentido.
martes, 8 de septiembre de 2009
Sin la luz
Bajo la oscuridad el cuerpo tiembla,
tiritan los cuchillos,
se invierte el agujero de la luz.
Porque somos nocturnos
se curan de la edad nuestros pecados.
Cicatriza el invierno de la voz,
la herida del sonido que nos dobla.
Abrigamos la noche con los pájaros;
y así, sólo desnudos,
dejamos que en las velas se inicien los paisajes.
tiritan los cuchillos,
se invierte el agujero de la luz.
Porque somos nocturnos
se curan de la edad nuestros pecados.
Cicatriza el invierno de la voz,
la herida del sonido que nos dobla.
Abrigamos la noche con los pájaros;
y así, sólo desnudos,
dejamos que en las velas se inicien los paisajes.
domingo, 6 de septiembre de 2009
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