lunes, 28 de mayo de 2007

En un año se muere muchas veces

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.

Ángel González

Las vidas se me arrugan año tras año,
de nada sirve tenderlas al sol.
Tras haberlas enjuagado, con prisas,
siguen arrugadas,
como un catálogo de viejas cartas.
Aquí está el uno de enero,
la fotografía que inmovilizó la fecha
pero ya no puedo recuperar ese instante.
Se fugó su recuerdo
tras un frío que ya no es vida.
La tristeza desarruga momentos
pero no los enmarca en el presente.
Se limita a fingir que siguen vivos
el aire,
la luz,
los países que inspiraron los labios,
las tarjetas de visita
de esas fiestas a las que nunca fui.
Yo misma me convierto en un álbum,
en una de esas cartas largas
en las que confesar
aquello que no me atreví a decir:
ha pasado un año entero y no he muerto.