sábado, 22 de marzo de 2014

Humedad

Tal vez ya somos líquido,
tal vez sólo nos falte pronunciar la saliva
y dejar que nos beba.

Que nos mojen las noches y sus peces.
Que despierte el extraño que duerme en nuestra boca.

sábado, 15 de marzo de 2014

Un poema de Gioconda Belli




"Cosas quiero como una gran ola de ternura
deshaciéndome
un ruido de caracol
un cardumen de peces en la boca
algo de eso
frágil y desnudo
como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la...
mañana
o simplemente una semilla, un árbol
un poco de hierba
una caricia que me haga olvidar
el paso del tiempo
la guerra
los peligros de la muerte."

jueves, 13 de marzo de 2014

De Ada Salas


"Porque todo caduca.

Porque llega la noche y apaga

lo que quema

levantemos un cuerpo
...
en esta soledad."


sábado, 1 de marzo de 2014

Recuerdo sobre su primer poema


"A los doce años escribo mi primer verso. Es de noche; mis familiares ausentes. Hablo en él de cementerios, de mi muerte. Lo doblo cuidadosamente y lo dejo debajo del velador, para que mi madre lo lea antes de acostarse. El resultado es esencialmente doloroso; a la mañana siguiente, tras una contestación mía levantisca, unos coscorrones frenéticos pretenden enseñarme que la vida es dulce. Desde entonces, los bolsillos de mis delantales, los corpiños de mis enaguas, están llenos de papeluchos borroneados que se me van muriendo como migas de pan."

Alfonsina Storni


domingo, 24 de noviembre de 2013

Alejandra Pizarnik







La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado,
que haré con el miedo.

 


domingo, 20 de octubre de 2013

A salvo

Si parezco más rota
no es porque la caída haya sido mayor.
Sólo ha sido más lenta,
más distante del suelo.
En verdad sigo intacta,
sin un rasguño,
a salvo de la herida.
Como otro más que vive sin saberse.

miércoles, 2 de octubre de 2013

domingo, 18 de agosto de 2013

Aquí sentada, así...

Aquí sentada así...
Aquí sentada así
compartiendo tu mesa.
Bebemos vino frío
y pelamos nuestras pieles
como frutas
aturdidas de sol.
Salgamos a la calle.
Digámosle a la gente
que tú y yo
habitamos el limpio
territorio del amor.
Cantemos esa suave
canción de la ternura
mientras enciendes
el motor de la rutina.





martes, 2 de julio de 2013

Manos (corregido)


No me limpies las manos.
Guardan tantas miradas en los dedos,
tantas muertes pegadas a las uñas
que su tacto es mi única memoria.

domingo, 19 de mayo de 2013

Paré pero no me fui

Llevo tanto tiempo callada que parece que hubiera muerto. Porque no escribir poesía es estar callada. La vida cambió todas mis costumbres y me obligó a dejar a un lado algunas de las cosas que más amo. Pero estoy viva. Y voy a volver a hablar o a gritar muy pronto.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Mujer de alambre



Para A.

Me muestro como soy,
con esa desnudez que oculto a los espejos,
con la piel asustada
y un pañuelo de sal secándome los ojos.

Nadie me vio así, tan indefensa,
tan despojada,
tan próxima al vacío.
Nadie supo violar mis cicatrices
ni alejarme del tiempo que me borra.

En ningún otro abrazo hallé la vida.

He vuelto a ser de alambre,
una mujer que aprende la luna cada noche.
Un presente sin máscaras
que se redime en ti,
como esa flor que espera bajo el hielo.

miércoles, 6 de marzo de 2013

A veces

A veces es mejor que nada ocurra,
que los días sucedan sin memoria,
que cada noche suene el ladrido de un perro,
la oscuridad,
ningún sonido amable,
sólo el miedo del mundo estallando en mi vientre.

A veces es mejor vivir de espaldas
sin que nadie tropiece en mi cansancio,
sin que nadie me manche la piel de libertad.

Vivir sin sangre
como viven los peces y los muertos,
al ritmo de la nada,
oscura pero a salvo,
como esta voz infértil en la que escondo un grito.

viernes, 8 de febrero de 2013

Preguntas


¿Y si por una vez,
a pesar del invierno y de los túneles,
alguien se aproximara a mi cintura
con una sola sílaba en los labios?
¿Y si fuera verdad que existo en tu mirada,
como existen los árboles
o los sueños sin fechas?
No sé si cabe el mar en mi cansancio.
No sé si sólo soy una pregunta,
un error de la luz,
una mujer que pierde su cuerpo cada noche.
Un arañazo inmóvil
que se cura del miedo abrazando tu espalda.

lunes, 28 de enero de 2013

Silencio





Hoy soy la no-palabra
el silencio,
una voz que no dice.
Hoy soy como las olas:
un ruido
que siempre acaba roto.

martes, 15 de enero de 2013

Construyéndome

Es la primera vez que tengo claro el mundo:
quién es quién,
los lugares que amo,
los sitios que no esperan mi pisada.

Ahora sé en dónde detenerme
y a quién dejar partir.

Ya no me duele el beso que no alumbra.
No hay pérdidas
ni pasados mejores que esta vida.

Existo entre los pájaros como una nube rota
que aprendió de repente a no llover.

Me miro desde arriba
y aunque parezca un párpado de hielo
o una ciudad que inventa la distancia,
nunca supe mejor crearme entre la lumbre
ni encerrar en los ojos cada luna que empieza.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Todavía

Todavía me veo escribiendo postales.

Aún viajo en trenes,
aunque algunos apuesten en negro por mi vida
sin saber que no soy otro número más,
ni una estadística,
ni una mujer que acepte las limosnas del tiempo.

Todavía me queda un nombre intacto
en el que caben dos o tres presentes
y un corazón que mancha de sangre lo que toca.

No he perdido,
no me he cansado aún de andar descalza
ni de olerte la piel.
Sé que a ti no te importa mi pecho mutilado
o la sombra que nace en mis rodillas.

Todavía me siento capaz de abrir los ojos
mientras sube la vida por mi espalda.

martes, 11 de diciembre de 2012

Saberse

Hace tiempo que llego tarde a todas las fiestas,
también a las que otros convocan en mi nombre
y qué más da.

Ya sé que soy la excusa de los que nunca duermen,
la más fácil de todas las costumbres,
alguien que no se cree ni a si misma.

Una sombra sin lengua,
enmudecida y sola,
siempre a punto de huir hacia otras manos.

Una mujer infértil
que no quiere poemas que la intuyan,
ni cartas que interrumpan su vacío,
ni escudos que la ayuden a vivirse:
nada que la distraiga de lo que no sucede.

Una mujer que acepta que sólo dura un rato,
como la lluvia,
como la vida frágil de un enfermo.

martes, 27 de noviembre de 2012

Un poema de Sharon Olds



¿Cómo lo pueden hacer, los que hacen el amor sin amor?
Bailarines hermosos,
deslizándose como patinadores
sobre el hielo, con los dedos engarzados
a sus cuerpos, de caras enrojecidas
como el bistec y el vino, mojados
como los niños abandonados por sus madres al nacer.
¿Cómo pueden llegar al instante
del instante mismo de los dioses, llegar a las aguas tranquilas,
sin amar al que llega con ellos, ligeramente
elevándose como el vapor de los cuerpos juntos?
Ellos son los místicos verdaderos,
los puristas, los duros que no van a aceptar
al falso Mesías, ni a confundir al sacerdote
con Dios. Ni al amante con su propio placer;
como los mejores atletas, saben que están solos
frente a la pista, con el frío, el viento,
las zapatillas bien amarradas y el corazón
en su puesto -circunstancias y factores solamente, como su pareja
en la cama, y no la verdad: el cuerpo solitario en el universo,
compitiendo con el mejor instante de su vida.

Sex without love

How do they do it, the ones who make love
without love? Beautiful as dancers,
gliding over each other like ice-skaters
over the ice, fingers hooked
inside each other's bodies, faces
red as steak, wine, wet as the
children at birth whose mothers are going to
give them away. How do they come to the
come to the come to the God come to the
still waters, and not love
the one who came there with them, light
rising slowly as steam off their joined
skin? These are the true religious,
the purists, the pros, the ones who will not
accept a false Messiah, love the
priest instead of the God. They do not
mistake the lover for their own pleasure,
they are like great runners: they know they are alone
with the road surface, the cold, the wind,
the fit of their shoes, their over-all cardio-
vascular health--just factors, like the partner
in the bed, and not the truth, which is the
single body alone in the universe
against its own best time.

Traducción de Juan Carlos Galeano

lunes, 22 de octubre de 2012

Ser la musa de tu poema....





"Un deseo: ser solamente un día la musa de tu poema"

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Sal con una chica que lee (Rosemary Urquico)

Este texto lo encontré en facebook por casualidad y me gustó tanto que lo llevé a mi muro, también lo he mandado por mail a algunos de mis contactos pero en facebook todo es efímero, fugaz y no confío en que todos mis contactos lean algo tan relativamente largo en estos tiempos que corren, así que me lo traigo aquí para no dejar que se me pierda.

Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico).
Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una list...a de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.
Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.
Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.
Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.
Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.
Por lo menos tiene que intentarlo.
Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.
Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.
¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.
Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.
Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.
Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.
Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.
O mejor aún, a una que escriba.