martes, 2 de marzo de 2010

Laguna

Hay un lugar que se llama Laguna donde puedes acudir con un par de bolsas de basura llenas de recuerdos y ellos te borran de la cabeza a quien quieras, lo que quieras. No sé si será caro o barato pero lo que sí sé es que sólo da resultado si el azar hace que la persona que provocó esos recuerdos no se cruce otra vez en tu camino. Si esto sucede, inevitablemente, todo vuelve a empezar. No me gusta borrar. No sé borrar.

8 comentarios:

Desconcierto dijo...

Carmen,
a mi tampoco me gusta borrar...de hecho, tampoco sé borrar.

Conozco ese lugar...

un beso y un abrazo

Carmen dijo...

Ya, pero no borrar no significa "permanecer", es diferente...

Beso y abrazo. Grandes.

lino dijo...

Conozco ese lugar y son unos farsantes.
Los recuerdos no son huellas que se erosionan y el polvo las cubre, son más bien como fantasmas que se nos aparecen ante la más pequeña invocación. Y, a veces, duelen.
Un beso

Carmen dijo...

Verdad? Es un fraude total... yo prefiero quedarme con todos, aunque a veces duelan... Un beso, Lino.

víctor (gato estepario) dijo...

Jeje, pues no se qué decirte. Hay para todo. Yo he vivido situaciones de -reencuentro casual después de mucho tiempo- y me he sorprendido de ver que el dios terrible que mi recuerdo conservaba, no tenía nada que ver con la figura patética y actual de esa persona, que la realidad de ahora me presentaba en toda su crudeza. Incluso llegué a preguntarme ¿pero cómo pude yo...?
Soy de los que piensa que el tiempo cura de una manera atróz e implacable.

No se si esto enlaza un poco con tu exposición, sólo es por aportar mi humilde granito de arena.

UN BESITO.

Carmen dijo...

Claro, Víctor, el tiempo es implacable, lo borra todo (o eso creemos)... pero no hablo de eso, hablo de borrar en el instante en que aún sientes y en que el reencuentro sea inmediato, aún sin memoria, o sea, era un poco ciencia ficción... En una palabra, que no podemos elegir a quien amamos.

Besos

víctor (gato estepario) dijo...

Sip, podemos elegir. Fácil. Todo consiste en evitar pensar en esa persona, ocuparse en otros menesteres miles y esquivar los accidentes (lugares, objetos, etc) que te la puedan recordar. Al cabo de un tiempo -dependiendo de cada persona , claro está- ¡zasss!!! eliminada, papelera de reciclaje.
Es más, si te la vuelves a encotrar te puedes llevar una verdadera decepción, una vez que has logrado salir del ensueño.

Otra cosa es un fenómeno al que le doy vueltas desde hace un tiempo. Por ejemplo que naufragues en una isla solitaria con una persona. Al final acabarás inevitablemente enamorándote de ella. De la misma forma que las parejas que entran para convivir durante un tiempo determinado en una casa de reality show. Acabarán enamorándose entre ellas. O de la enfermera que te cuida, o de la profesora que ves todos los días en el aula, o de la compañera de trabajo en la que empiezas a detener tu mirada de vez en cuando e inevitablemente empezarás a descubrirle detalles que te agradan. Cuando tienes que detener tu atención irremediablemente todos los días en una persona, creo que acabarás encontrándole detalles, gestos agradables, atractivos, seductores y quizá al final hasta enloquecedores, jaja.
De esto se puede sacar todas las conclusiones que se quiera, jaja

Creo que seguramente no acabé de pillar con exactitud, pero quizá tenga también algo que ver.
UN BESOABRAZO.

Carmen dijo...

Lo segundo es totalmente cierto, más cuando yo no creo en los flechazos y sí en currar el amor...
Lo de poder elegir, lo crees de verdad? Igual pruebo.

Beso. Abrazo.