martes, 3 de febrero de 2009

Vértigo

De repente, después del cansancio, la lucha, el desasosiego, una tremendísima paz... Y el vértigo de no saber, una vez más, qué va a ser de mi vida... Dónde voy a trabajar... qué va a suceder... Y lo peor es que ese vértigo casi me gusta.

martes, 27 de enero de 2009

Vivir

No creí que fuera a ser tan duro... En cierta medida es como un divorcio. Sabes que tienes que hacerlo pero te sientes como una maldita perra cuando por fin te decides... Desolada y desamparada. Llena de cicatrices. Impotente... Parece mentira que haya gente que se pasee por el mundo sin "sufrir" ningún percance y que a otros nos toque sufrirlos todos... Parece mentira también que, encima, nos queden ganas de reír y casi de disculpar a la vida por ser, a veces, tan jodidamente cruel. Y subsistir siempre... dejando jirones por el camino... No sé, tal vez el secreto consista en lograr salir indemne de toda esta basura... Tal vez a eso le llamen vivir.

domingo, 25 de enero de 2009

Cicatriz de enero

Ahora que el mundo se ha quedado quieto
-solos él y yo frente a este trasiego de luces-
que me perdonen los que están sin voz
y en el sonido buscan una estrella.

Los que atesoran lunas con las manos
y ven a dios en el perfil del miedo.

Que obseven esta sombra y la perdonen
aquellos que en la lengua resucitan
el resorte de un muelle que se oxida.

Porque, cuando se callan los que saben,
comienza el continente a ser terraza de enero.

Balcón que se recoge tras la niebla.
Cicatriz de una luz que no ve pasos.

domingo, 11 de enero de 2009

La vergüenza





Gaza






Sentí indignación pero no la hice pública.
Esta vez las imágenes valen más que las palabras.
No se pueden manipular.

Domingo de enero

Últimamente casi no cuelgo poemas por aquí. No es que la poesía haya dejado de interesarme. Nunca sucederá eso, es mi pasión. Es que la poesía ya la comparto en los foros y, afortunadamente, soy mucho más que poesía.
Este es mi sitio y en mi sitio tiene que estar todas mis cosas, todo lo que soy, además de la palabra. Mi indignación por lo que sucede en Gaza, mis problemas con el ERE de mi empresa (por cierto, mañana empiezan las negociaciones con la dirección y tendré que estar porque fui elegida representante de los trabajadores junto con otros cuatro compañeros).
Supongo que tendré un día duro porque, desafortunadamente, todo lo que sucede en mi entorno acaba afectándome muchísimo.
El otro día mis compañeros (los otros cuatro representantes) se quedaron alucinados cuando confesé, ante la abogada, mi intención de acogerme voluntaria a ese ERE que tanto me indigna.
Cómo explicarles que quiero renunciar a un magnífico sueldo y a una serie de privilegios que, a día de hoy tengo, sólo porque no me gusta el rumbo que ha tomado la empresa. Porque tengo muy poco tiempo y no quiero malgastarlo en algo en lo que he dejado de creer.
Me decía, hace a penas dos días, el presidente de dónde trabajo que, en un principio, mi empresa fue una utopía. Un lugar en el que se pretendía que trabajar no estuviera reñido con la libertad, en fin, cosas que viví y compartí, sin importarme horarios porque lo hacía con gusto.
Pero al final triunfó lo que siempre triunfa: el dinero, los números, la política de vigilancia y control... Es lógico, tal vez, ese es el verdadero fin de una empresa pero yo me retiro. Ya veré cómo pago la hipoteca.
Soy todo eso y que el viernes nevó y estuve tirando bolas de nieve y haciendo mini muñecos que congelé en la nevera para que siguieran vivos... Así me va, jajaja... Nunca jamás voy a tener un despacho.

martes, 30 de diciembre de 2008

Alguien

Alguien, en algún lugar del mundo, se me parece... Tendré que cargar todo el peso del atlas sobre mis hombros y salir a buscar... Porque la vida es muy corta y mi responsabilidad con ella muy grande... A veces ese otro mundo se encuentra sólo a la vuelta de la esquina, esperándonos... Otras veces es preciso recorrer miles de kilómetros para encontrarlo... O para encontrarnos.

viernes, 19 de diciembre de 2008

ERE

Al fin llegó el día.
Ayer a las seis de la tarde para hacernos pasar unas buenas Navidades el Comité de Dirección de mi Empresa nos reunió para anunciarnos que tiene la intención de despedir a la mitad de la plantilla e iniciar un ERE (Expediente de Regulación de Empleo).
No por esperada la noticia deja de joder cuando se oye en vivo y en directo.
Primera sorpresa el número desmesurado de despidos teniendo en cuenta que es una empresa que ha estado ganando dinero a espuertas durante quince años y que a la primera dificultad opta por la vía de prescindir de la gente (bastante fiel, por cierto) que ha hecho posible ese proyecto sin aguantar el tipo ni siquiera un tiempo medianamente prudencial.
Segunda sorpresa: una empresa que da beneficios desmesurados, echa a la calle exactamente al porcentaje de gente del que necesita prescindir para seguir teniendo no sólo beneficios, sino los mismos beneficios desmesurados. No creo que el coste de una crisis en una empresa la deban soportar sólo los trabajadores, algo les debe de tocar a los que en realidad ganan de verdad la pasta. O sea, despide a menos gente y gana un poquito menos, que no se os pide que perdáis, leches.
Tercera y más dura sorpresa. Yo soy una romántica y dentro del dramatismo de la situación pensé que los compañeros íbamos a hacer una piña y hasta le veía el lado hermoso a eso de luchar o de tener algo justo por lo que luchar.
El comunicado fue ayer. Hoy hemos tenido dos asambleas porque ahora hay que elegir representantes, presentar candidaturas, bla, bla, bla... y con lo visto hoy he tenido suficiente para afirmar que, en general, el género húmano es deleznable. Que cada uno guarda su culo. Que la solidaridad es sólo una palabra con significado vacío. Que, en el fondo, somos esclavos y estamos encantados de serlo.
Si llego a grabar lo vivido esta mañana y lo proyecto en algún sitio como una Asamblea de Trabajadores amenazados con un ERE creerían que era un video chiste de esos que mandan a los programas de la tele.
Ha habido un momento en el que creí que alguien iba a dar hurras a la empresa por ser tan buena e ir de tan buena fé con nosotros. Hay quiénes hasta están en contra de buscar abogados o asesores porque confían en el buen hacer de la empresa.
En fin. Presenté mi candidatura y ya estoy pensando en retirarla porque visto lo visto sé que voy a sufrir más de la cuenta por algo que al final voy a tener que tragarme con patatas, unido a la gran decepción que, cada día más, me provoca el género humano.

domingo, 14 de diciembre de 2008

La noche y la amistad

Desde pequeña me ha gustado la noche y su silencio. Me encantaba quedarme despierta hasta muy tarde con el pretexto de estudiar. Esa sensación de tener la casa casi entera y casi solitaria para mí me hacía disfrutar de una manera inexplicable. Todavía hoy sigo siendo básicamente nocturna, aunque el trabajo me obligue a alterar mi ritmo natural casi todos los días de mi vida.
Cuando compartía piso con compañeras de estudio, manteníamos conversaciones nocturnas sobre las cosas más insospechadas. Charletas y confesiones que, a veces, duraban toda la noche. En pijama, con mucho café, con cigarrillos, con copas... Fueron instantes muy próximos a la felicidad.
Todavía, a día de hoy, a veces se repiten.
En dos o tres ocasiones al año, las amigas nos las apañamos para aparcar hijos, maridos, novios y otros condicionantes de nuestras vidas y nos vamos de viaje juntas y solitas.
Viajes cortos, a lo sumo tres o cuatro días. Lo de menos suele ser el sitio. No vamos de ligues ni de juergas agotadoras. Nos lo pasamos tan bien juntas que lo único que hacemos es reírnos hasta el cansancio y hablar...
Soy tremendamente afortunada por tenerlas cerca esas noches aunque también soy consciente de que la vida se nos va complicando más y más y que lo más probable es que esos viajes terminen dejando de existir.

lunes, 8 de diciembre de 2008

A Madrid

Aquella noche era Madrid un gesto,
una ciudad enferma.
La calle sin final
que buscan los noctámbulos.

Un rostro que se seca la mirada
en la culpa del mundo.

Si pudiera apagar la voz del miedo,
salvar a este rincón de sus pecados.

Verter en sus aceras la semilla del mar.

Ser la mano que riega su miseria.
Los ojos que disecan la sombra de sus pájaros.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Paul Auster y otros



Hoy me he comprado el último libro de Auster. Con Auster me pasa como con Murakami, soy incapaz de no comprarme todo lo que publica. Siempre he sido tremendamente apasionada con mis amores literarios. Cuando un autor me gusta lo agoto. Exprimo su lectura hasta tal punto que luego, durante bastante tiempo, soy incapaz de volver a leer nada suyo. Como en otras muchas cosas soy una extremista. Me sucedió hace años con Kundera. Y hace más años todavía con García Márquez, Sábato y Cortázar. Así que me temo que no tengo remedio.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Hay semanas horribles

Me están pintando la casa.
Teniendo en cuenta que salgo a las 8 y vuelvo, con suerte, a las 8, colocar el colchón para poder dormir o saltar por encima de las cajas llenas de trastos no es, desde luego, lo más relajante del mundo.
Para colmo la situación en el trabajo sigue igual... ahí todos sentaditos esperando a ver qué día nos echan a la calle. Se trabaja con una ilusión bárbara.
Para rematarlo, ayer tuve un broncazo de muerte con mi hermano. Consiguió sacarme de mis casillas y ponerme tan nerviosa que luego no me podía dormir.
Y lo peor de todo, he estado tan preocupada con el trabajo, mis idas y venidas de fines de semana, mis poemitas, la pintura de la casa (que llevo un mes marujeando con los colores y ridículamente preocupada decidiendo dónde voy a colgar los cuadros)que a Tina no le he hecho el menor caso.
Llevaba unos días manchando el cojín donde suele ponerse pero creí que andaba vomitando porque hay temporadas que le da por ahí y luego se le pasa sin más hasta que, de pura coña, anoche le ví un cosa roja y extrañísima en un lado del cuerpo.
La he llevado al veterinario esta tarde y con solo un vistazo me ha dicho que tiene un pedazo de tumor, además, ulcerado y que no entiende cómo no me he dado cuenta antes.
Me he sentido fatal de la muerte.
La operan el lunes... no sé si servirá de algo, el veterinario tampoco lo sabe... En fin..
Y más cosas...
Menos mal que siempre parece que no me pasa nada y que la gente no se entera ni de la misa la media.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Sonámbulos

El invierno en las voces,
el ascenso del miedo,
la noche perforada por el hambre.

Y esa sed que se prende en la palabra
y bebe de ella el zumo del espanto.

Qué oscuro es el camino de las sombras.
Cuántos monstruos lo habitan,
cuántos seres se comen su miseria.

Y, sin embargo, tú,
que sabes quién padece los sonidos,
me invitas a vivir en la mudez.

A construir un verbo antiguo.
A vivir en un sueño que no duerme.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Caretas

Hay un demonio dentro de mí al que a veces le resulta muy difícil callarse.
La cortesía excesiva me hiere tanto como la grosería, ambas son el extremo de una misma cosa.
La constante pose de dulzura o la sonrisa postiza me irritan. Hay que ser más permisivo con los defectos. Las meteduras de pata nos hacen más humanos, al igual que las ojeras y nuestros peores gestos, esos que, a veces, cazan las fotografías... Porque somos, a la vez, lo peor y lo mejor.
Desconfío de todo aquello - y todos aquellos- que siempre permanecen inalterables. No me creo la fortaleza del que nunca muestra sus debilidades ni la serenidad del que jamás pierde los papeles. No me creo la felicidad completa ni tampoco la infelicidad del que va de mártir.
Me gusta la gente inestable, cambiante como un carrusel. La que lo mismo ríe que llora, la que es tan valiente como para confesar sus debilidades e, incluso, sus mezquindades.
La que se lava la cara por las mañanas y unos días se gusta y otros no. La que define lo que es mucho más allá de sus logros o profesiones.
La que no necesita destacar en nada concreto para ser enormemente grande.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Manos

No me compres las manos, que son libres.
Que tienen tanta sal entre los dedos,
tantas muertes pegadas a las uñas
que su única ambición es el silencio.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Islas

Yo no sé lo que dura mi silencio,
lo llevo en la piel,
agarrado a los poros
como una enfermedad que no se cura.

Hasta que llegues y me nombres.
Y la voz se haga luz,
una luz que se coma las ciudades.

Un sonido tan grande como el mar.

Para que yo me tienda sobre tu isla
y todo el agua se nos quede dentro.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Madurez

Yo no sé que es la madurez y, además, es una palabra que no me gusta porque la gente suele equivocarse cuando la nombra. Alguien maduro es alguien serio, triste, centradísimo, con la capacidad de descubrir agotada. En cierta forma, es alguien que se aproxima a la muerte. No pido esa madurez que me espanta pero sí la madurez de los ojos abiertos, del saber plantarse cuando hace falta. Del hoy se acabaron las risas y toca ser serio y afrontar los problemas. La madurez de sigo para adelante y lo hago con arruguitas de risa y llanto en los ojos. En fin, que me lié.

jueves, 6 de noviembre de 2008

No hay luz

La luz es un invento de los ojos,
la excusa de los párpados
para esconder el miedo de la noche.

Porque el dolor nocturno nos condena
a la orfandad del tiempo.

Al instante que nace de la sombra
y en la sombra pervive.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Obama

A lo mejor soy todavía una ilusa pero estoy muy, muy contenta de que haya ganado las elecciones Obama. No es que crea que el mundo va a cambiar de una manera apreciable pero es que a estas alturas me conformo con que cambien, al menos, las pequeñas cosas, los pequeños gestos. Que la lista de prioridades se altere. El no lo sabe pero tiene una enorme responsabilidad, no sólo con su país, también con el resto del mundo. La responsabilidad de la esperanza.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Pronombres

Yo me condeno a las ciudades solas,
a las tardes calladas,
al teléfono mudo.

A volver a escribir que siento miedo
de la torpeza insomne de mis ojos.

Tal vez en mi destino los pronombres
duren sólo el instante de la luz.

Y después el olor de las palabras
alimentando el hambre.