lunes, 3 de noviembre de 2008

Pronombres

Yo me condeno a las ciudades solas,
a las tardes calladas,
al teléfono mudo.

A volver a escribir que siento miedo
de la torpeza insomne de mis ojos.

Tal vez en mi destino los pronombres
duren sólo el instante de la luz.

Y después el olor de las palabras
alimentando el hambre.